Compartiendo un mate textil

Por  |  53 Comentarios

“A la música no la voy a poder dejar nunca, porque en mi vida la música es todo mi poder. Nací para ella y por ella he conquistado lugares inmerecidos. Y está pegada a mi obsesión, es cantar para mi pueblo con mi piano”.

Mariano Mores

Si por un momento nos diéramos cuenta  que más del 35% de las medias que se comercializaban en la Argentina son de marcas internacionales falsificadas provenientes de China,  tomaríamos conciencia que esas medias se vendieron  en nuestras calles, en las ferias y también a través del algún distribuidor que no respeta la ley. Nadie de la cadena de valor  de nuestro mercado ganó en esa ruta: ni hilanderos, ni tejedores, ni el comercio legal, ni el Estado.  Mientras mendigábamos una DJAI para una máquina o una aguja, decían que no había importación de textiles. Pero nuestra encuesta real nos da el lamentable 35% de mercadería importada trucha en el país. Así termino el último período, en el cual la expansión del mercado logró atenuar y  disimular la realidad en la que  los costos nos dejaban en un dique y con temor.

La supuesta protección dejó filtrar miles y miles de pares que podrían haber sido  fabricados por nuestros industriales y vendidos en la cadena textil legal.  Al  parecer, en la actualidad,  se puso un fuerte freno a esa entrada de mercadería. Esto produjo que muchos  importadores truchos intenten encontrar reemplazo local o legalizar la importación. Según cuentan, hasta alguna prenda ilegal (enmarcada como otro ítem) entraba con dólar subsidiado por el Estado, quien utilizaba los aportes de los contribuyentes para sostener un negocio millonario.

Tenemos una fehaciente seguridad: nuestra industria posee gladiadores. Si algún día logramos conformar  y sostener un mercado sano,  podremos verlos crecer mucho más.

Una noche, soñé que nuestro mercado estaba realmente protegido en su punto justo. Nuestros fabricantes y comerciantes podían vender a un precio competitivo… El Estado no los  subsidiaba, pero los dejaba trabajar…El transporte y la seguridad no tenían costos más altos que la propia mercadería… Los shoppings y ferias estaban en lugares comprados legalmente y no regalados por punteros y operadores de turno… Las horas trabajadas eran para producir y no para arreglar problemas laborales y burocráticos inventados…

En esta fantasía, la cadena de valor daba pelea con rivales sin referís comprados.

Sólo fue un sueño pero espero que  algún día podamos despertar juntos…

Vemos luz y alguna sombra.

¿Y si amanece?

¿Y si es verdad?

 

53 Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *