Yeal Kim renueva la Fundación ProTejer

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Yeal Kim renueva la Fundación ProTejer con su fuerza y simpatía
“Los problemas de la industria se resuelven con más industria”

Punto&Seguido visitó la planta de Amesud en San Martín, una imponente fábrica que emplea a 470 personas. Allí, nos encontramos con el protagonista de varias notas publicadas en los diarios más importantes del país en estos últimos tiempos. Yeal Kim es noticia no sólo porque
ha asumido como presidente de la Fundación Pro Tejer sino también porque su historia habla por sí sola.

El joven Kim vino desde Corea del Sur a los 18 años a la Argentina y se instaló con su familia en la Villa 1-11-14 en donde comenzó a trabajar para terceros con una máquina Wanora. Después de 42 años, capitanea una de las empresas líderes en la fabricación de tejidos de punto del
país.

En esta entrevista, Yeal Kim reflexiona sobre su nuevo rol frente a la Fundación. Competitividad, educación e innovación, los cimientos de un proyecto que busca convertir al sector textil en un generador incansable de puestos de trabajo.

P&S: ¿Podría definir en tres palabras su gestión en la Fundación Pro Tejer?
Y.K.: Educación, trabajo y futuro.

P&S: Detengámonos en la primera. ¿Cuál es el proyecto en educación?
Y.K.: Tenemos una fuerte agenda de capacitación. Acabamos de firmar convenios de educación para fortalecer tecnicaturas. La única manera de mejorar nuestro trabajo es formando profesionales en el área, capacitándolos, brindándoles las herramientas necesarias para que puedan desarrollarse en el ámbito laboral. Queremos llevar a la industria en general lo que nosotros hacemos en los mandos medios de nuestra fábrica.
P&S: ¿Y con respecto al eje del trabajo?
Y.K.: Sostengo que el sector textil, con el marco normativo adecuado y un entorno macroeconómico favorable, puede crear 200.000 puestos de trabajo en los próximos cinco años. De esta manera, combatiríamos el flagelo de la desocupación y la pobreza. También estamos obligados a seguir diciendo que la alta carga impositiva es un incentivo permanente a la informalización. Esto debería revisarse. La industria está dispuesta a crecer.

P&S: Con esta alta carga impositiva, ¿la Argentina es un país competitivo?
Y.K.: Argentina no es un país competitivo. El cambio que hay que hacer, el cambio real, puede llevar 30 años. Nos falta infraestructura, un Estado más eficiente, y sobre todo educación.

P&S: ¿Podemos algún día ser un país productivo como Corea del Sur?
Y.K.: Mi país de nacimiento es hoy una potencia industrial global en gran medida gracias al sector textil. ¿Cómo lo hizo? Luego de cincuenta años de políticas industriales. Argentina puede y debe ser un país industrial. Pero entiendo que es muy difícil cambiar la historia de un
día para el otro. Este país nunca sufrió en serio. ¿Vos conoces chicas de Recoleta que se hayan quedado sin trabajo y vengan a coser a San Martín? No. Nosotros tenemos que sembrar para cosechar mañana.

P&S: ¿Qué papel tienen los empresarios en este cambio sustancial?
Y.K.: El papel es clave y necesario. Muchos empresarios concentran sus energías en crecer, invierten, generan ideas innovadoras, pero existen otros que siempre vivieron y viven muy cómodos. Ya no se puede querer ingresar al mundo o estar en él con máquinas obsoletas. Los empresarios argentinos deberían plantearse una agenda seria de inversión en tecnología productiva.

P&S: Para estar en el mundo, hay que innovar.
Y.K.: Claro. Tenemos que trabajar mucho en nuevas tecnologías e investigación no sólo para el desarrollo de productos convencionales sino también para el sector de la salud, automotrices, nuevas industrias, etc. Debemos mutar nuestros actuales talleres de confección a un formato
de clara respuesta industrial, es decir, establecer plataformas manufactureras de procesos y procedimientos industriales. Los problemas de la industria se resuelven con más industria.
Estoy convencido que, corrigiendo errores y enfrentando los problemas que tenemos como sector, ocuparemos un lugar central en la estrategia de desarrollo económico y social de nuestro país.

P&S: Muchos creen que el poder en la Fundación ProTejer lo tienen algunas empresas. ¿Cuál es la realidad?
Y.K.: La realidad es que hay firmas muy importantes que han colaborado fuertemente en estos quince años desde su creación. Una de ellas es TN&Platex. Se sucedieron varios presidentes de esa gran firma. Hoy, me toca presidir a mí la entidad. Juntos trabajamos como un gran equipo.

La llegada de Yeal Kim a la presidencia de la fundación marca un cambio de visión hacia un horizonte fuerte, fresco y simple. Punto&Seguido le desea que lleve adelante un gran gestión en beneficio de toda la industria.

AMESUD, UNA EMPRESA DE TEJIDO DE PUNTO DE CLASE MUNDIAL
Amesud es una empresa de origen familiar con una trayectoria de 60 años en el rubro textil. En la actualidad, abarca una superficie de 30 mil metros cuadrados y cuenta con 470 empleados.

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